Mejoramos el retorno de la inversión en I + D

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TECH TRANSFER TALKS

Tom Hockaday, experto en transferencia de tecnología universitaria, estuvo en la sede de KIM impartiendo la conferencia “Developing your investor network and closing investment deals”. No podíamos perder la oportunidad de hablar con él sobre sus éxitos, proyectos y visiones de futuro.

Sr. Hockaday, Vd. ahora es un consultor privado independiente, pero desde el 2000 hasta marzo de 2016 lideró ISIS Innovation Ltd. en la Universidad de Oxford, convirtiéndolo en líder mundial en transferencia de tecnología (TT). ¿Cómo empezó todo?

Lo más importante es decir que ISIS Innovation Limited, la empresa, comenzó en 1988, es decir, mucho tiempo antes de que yo llegara. Mi predecesor, Tim Cook, comenzó en 1997 e hizo un fantástico trabajo como director administrativo, ayudando a la universidad a entender que necesitaban invertir más y desarrollar más ISIS Innovation Limited. Así que creo que él tiene todo el crédito. Cuando llegué en 2000, había un equipo de 15 o 16 personas. Me uní a ese equipo y trabajé estrechamente con Tim Cook durante varios años.

¿Pero lo vio venir? ¿Adivinaba que esto iba a ser tan grande?

No. Creo que cuando estás involucrado en un proyecto, haciendo crecer un negocio de éxito, es todo tan intenso que no necesariamente ves el crecimiento. Primero éramos 20 personas, luego 25, luego 50… Fue un crecimiento paulatino.

¿Cuál fue para Vd. el punto de inflexión?

Hubo un momento en que la cantidad de dinero que enviamos a la Universidad era mayor que la cantidad que estaban invirtiendo en nosotros, ¡y eso fue realmente bueno! Identificamos que la gestión de la cartera de participaciones en las empresas spinup era importante, por lo que aportamos más resultados. Hubo algunas etapas clave en el camino, pero en realidad fue un crecimiento gradual. Hicimos cosas para que los académicos nos trajeran más ideas. Tuvimos buenos profesionales que proporcionaron apoyo a los académicos, por lo que se les daba su valor. Y esa es la clave. Todos los científicos académicos, todos, hicieron revelaciones a la oficina de TT. Además, la investigación de la Universidad de Oxford es de muy alta calidad y se realiza en gran cantidad, y eso te reta a operar de tal manera que los académicos traigan más y más proyectos. Y tuvimos éxito.

En concreto, bajo su liderazgo, ISIS aumentó sus ingresos de ventas de 3 a 24,6 millones de libras, creció de 35 a 100 empleados, y apoyó la creación de 100 nuevas compañías. En su opinión, ¿cuál es su mejor legado?

No lo sé… (Risas). Un negocio sostenible. Cuando salí en marzo de este año, el equipo de 15 o 16 personas se había convertido en un centenar. Muchas cosas han cambiado a nuestro alrededor. No sólo nosotros, sino toda la cultura dentro de la Universidad de Oxford, de las universidades, la visión del Gobierno, que financia mucha investigación básica, estimulando el impacto y alentando a la universidad a conectarse más con la sociedad… Había muchas cosas funcionando en paralelo. Pero creo que ya no hay duda de que es una actividad sostenible. Hemos demostrado que Oxford tiene uno de los mejores ejemplos en el mundo de la TT.

¿De qué historias de éxito se siente más orgulloso?

El mayor éxito financiero desde un punto de vista de spinup fue un software de juegos de ordenador llamado Natural Motion. Hubo otros éxitos, algunos acuerdos de licencia, pruebas de diagnóstico prenatal … Teníamos esos proyectos que daban dinero, pero eso es sólo una medida de éxito, y cada vez es menos importante. Creo que al principio hubo cierta presión para demostrar soltura en el desempeño financiero, porque la universidad estaba poniendo dinero y quería asegurarse de que pudiéramos ser sostenibles.

Pero lo más importante es que ayudamos a transferir proyectos de la universidad a la industria. La razón por la que queremos hacer eso no es ganar dinero, sino que la industria y las nuevas empresas, grandes y pequeñas, inviertan su dinero para desarrollar la tecnología y que haya mejores productos y servicios en el mercado. Y la consecuencia de eso es que recibimos dinero, sí, pero el verdadero objetivo es conseguir que se utilicen las cosas de Oxford.

¿Cuáles diría que son las claves de estos logros?

La Universidad de Oxford es una de las universidades líderes del mundo, así que todo lo que Oxford hace tiene que ser líder mundial. Hay expectativas increíblemente altas. Si haces algo, debes hacerlo muy bien. Y al ser una de las mejores universidades del mundo, cuenta con miles de científicos y académicos muy brillantes.

El año pasado, por ejemplo, gastaron 600 millones de libras en investigación. Eso es un volumen enorme con una investigación de muy alta calidad, por lo que esa sería un factor. Además, siempre digo que la clave de una organización exitosa es su gente. Y nosotros hemos tenido mucho éxito en la contratación de personas con una buena base científica y también de negocios. Esa fue la característica de los responsables de TT, y de los gerentes de proyectos: sabían de ciencia, trabajaban en industrias y tenían experiencia técnica. Al final, todo se reduce a este punto de traducir el idioma de la universidad a la lengua de los negocios.

Vd. estuvo en UCL 4 años, en Bristol University 7 y en Oxford 16. ¿Qué es lo mejor de ser un consultor independiente?

Trabajé en estas tres universidades de 1999 a 2016, un total de 27 años, lo que es un período muy largo. Y me fui hace 6 meses, así que todavía estoy en transición. ¡Ahora estoy disfrutando de cosas triviales como no levantarse tan temprano por la mañana y no tener que conducir al trabajo! (Risas). Pero si hablamos de cosas más importantes, tienen que ver con la libertad y el tiempo. Ahora puedo dar un paso atrás y mirar más ampliamente y en general lo que está sucediendo en el sector, en el Reino Unido, en Europa y en el mundo, lo que realmente ha cambiado en los últimos 20 años y cuáles son las tendencias para el futuro. Ahora puedo pensar en todo eso. Así puedes ver el crecimiento de, por ejemplo, los proof concept funds, el desarrollo de los university venture funds, el desarrollo de capital paciente y el impacto que está teniendo en la inversión, en el espíritu empresarial de los estudiantes, que empezó hace tiempo pero ahora es absolutamente proliferante. Y luego ves las tendencias en la tecnología.

Durante estos 27 años de trabajo en las universidades, ¿cuáles son los cambios más significativos que ha visto, en relación a los fondos?

Los proof concept funds, que empezaron en el Reino Unido en 1999, pero ahora se han establecido en Europa y EE.UU., y más recientemente el capital paciente y los university venture funds, dinero privado invertido a largo plazo en tecnología en fase temprana de desarrollo. Eso es definitivamente una tendencia. En Oxford utilizamos crowdfunding para obtener apoyo para algunos proyectos. Y otra gran tendencia es la ampliación del espectro, la transferencia de tecnología.

Pero lo que está ocurriendo en los últimos 2 o 3 años es que ahora todo se centra en la transferencia de conocimientos y el intercambio de conocimientos en artes, humanidades y ciencias sociales. Así que ahora puedes ir a programas de formación sobre el intercambio de conocimientos en Ciencias Sociales y Humanidades, cuando hace 5 años no existían. Antes nos enfocábamos en transferir los resultados de los departamentos de tecnología científica, pero ¿qué pasa con las humanidades y las ciencias sociales? ¿Cómo podemos ayudarlas a conectarse, no con los mismos objetivos comerciales, sino sin sus organizaciones y para beneficio público?

Díganos, ¿qué están buscando ahora los inversores?

Los inversores financieros están buscando ganar dinero, pero lo bueno es que buscan hacerlo en una escala de tiempo más larga. Es decir, capital paciente. Y los inversores no financieros (gobiernos, fundaciones) se están involucrando en esta actividad porque ven mucho más claro que antes el enorme beneficio social de transferir las ideas de las universidades.

¿Y cuáles diría que son los principales retos para involucrar con éxito a los interesados?

La clave es identificar un grupo de partes interesadas, los inversores financieros que genuinamente invertirían en empresas de tecnología en frases tempranas de desarrollo, porque existen muy pocos. Es cierto que están creciendo en número, lo cual es bueno, pero hay que identificarlos y conocerlos, y esto implica cierta actividad social: hablar con ellos en los eventos y todas estas cosas sociales, para conocerlos y desarrollar una relación, de forma que cuando tienes buenas oportunidades, él se las mire y tome en serio.

Hablemos de la propiedad intelectual. ¿Qué cambios ha detectado en los últimos años?

Creo que desde el punto de vista de la transferencia tecnológica universitaria o de la transferencia de conocimiento, sería una mayor comprensión de las patentes, pero también el software copyright, pensando en el valor del know-how y mirando la propiedad intelectual en general, y pensando cómo podemos usar eso para beneficiar a la sociedad.

Vd. ha dicho que “las universidades han hecho grandes saltos en su capacidad de interactuar con empresas, pero no estoy seguro de que las empresas hayan hecho el esfuerzo equivalente”. Desde ese punto de vista, ¿qué sugeriría a las empresas y organizaciones?

Ah, esto es importante. Las universidades han hecho un gran esfuerzo en los últimos 20 años para desarrollar su capacidad de transferir tecnología. Y creo que las empresas deben hacer lo mismo. Deben desarrollar su habilidad y capacidad para conectar a las universidades e involucrarse con ellas, para descubrir qué beneficios pueden obtener si trabajan conjuntamente.

Gracias por la charla, Tom. ¡Y buena suerte con sus proyectos en España!

¡Gracias! Sí, actualmente estoy trabajando en dos proyectos en España, lo cual es fantástico. Uno se encuentra en Barcelona, en la Universitat Pompeu Fabra. Están desarrollando una nueva organización llamada UPF Ventures, una nueva startup que está desarrollando nuevas formas y mecanismos para hacer conexiones con empresas e industrias en Barcelona, Cataluña, España e internacionales. La UPF tiene una oficina de TT y también les estoy ayudando y desarrollando su capacidad. Y en Madrid, hay una sociedad de inversión de capital riesgo, B-Able, y han anunciado recientemente un nuevo fondo de 32 millones de euros para invertir en spinups en fases tempranas, por ejemplo de universidades españolas. Yo estaré evaluando oportunidades y tomando decisiones de inversión.